Sunday, 30 September 2012

ANTES DE LOS DISPAROS CONTRA LA POBLACIÓN

La democracia es el gobierno del pueblo. Y el pueblo está en la calle. La diferencia es que los representantes consideran su puesto como una posición alcanzada y no como un mandato. Cuando se habla de un periodo de mandato, no es de ellos hacía nosotros sino de nosotros hacia a ellos.

La violencia desatada estos días por la policía y la manipulación de los medios de comunicación criminalizando a los manifestantes, no habla sino del miedo que el gobierno descubre a que nosotros, como ellos, dejemos de protestar y actuemos…

No se ha hablado de los motivos que han llevado a estas protestas. De unos presupuestos para el próximo año que prioriza el pago de la deuda a la voracidad, en vez de poner en primera línea las necesidades de una población expropiada y expoliada. No se ha hablado de cómo estos sinvergüenzas llevados a los altares de la cámara de representantes y el ejecutivo aplican la violencia en empresas, juzgados, bancos, hospitales, producción, cultura…Nos han robado la democracia, han hecho saltar el Estado por los aires, la posibilidad de defensa engullida, han convertido el debate en azote, sangre y diversión para perros uniformados con sed de “leña” que a la voz de su amo se despacha con la turgencia de sus varas y la defensa de sus petos, cascos y operativos represivos además de haber negociado alguna que otra prima y la dispensa de la paga que al resto de funcionarios han arrebatado, además de la impunidad de la que hacen ostentación. Agreden a manifestantes, prensa, ancianos…¡Qué asco!  

Qué asco que el único fin de esto sea el de callar y amordazar el golpe de estado que, bajo la arrogancia vestida de serenidad, están dando a la democracia. ¡Son ustedes, gobierno, legisladores y demás poderes, los instigadores, los provocadores, los delincuentes cuyas manos están teñidas de la sangre de los manifestantes y del dolor de aquellas personas que por no haber nacido en este país hoy se retuercen con tumores declarados en sus camas , si las tuvieran, ante la falta de asistencia sanitaria. Pero no importa cumpliremos los mandatos de Europa.

¡Que asco, vergüenza y zafiedad ver el congreso rodeado de una policía resentida, aplicada en los métodos más salvajes y primitivos con el cerebro esponjoso y reblandecido por la arenga creída de esvástica inoculada! ¡Qué vergüenza de policía insensible al estado de las cosas y obediente. Qué imagen estremecedora y fascista el cacheo e inspección de los autocares venidos desde fuera de la capital a las concentraciones del 25-S y sucesivas!

¿Qué tienen que decir, el gobierno y su delegación en Madrid? ¿A qué tienen miedo? Están destrozando la población, su paciencia, la esperanza y  por supuesto han dinamitado ya hasta nuestro miedo. Tal vez, a no tardar, cuando desde sus despachos ordenen a sus perros blandir esos artilugios de golpear frente a los manifestantes, no verán sus espaldas, sino sus rostros. Por supuesto, ustedes podrán cargarse de cinismo en sus declaraciones en prensa que, por cierto, está empezando a enseñar un pellizco de realidad cuando ustedes no interrumpen su labor. Podrán cargarse de cinismo y mezquina sonrisa sabiendo que son los manifestantes quienes creemos en la democracia y la defendemos; ustedes, sin embargo, la han hecho trizas. Lo saben y cada vez más gravita sobre ustedes la sospecha que pueden pagar por ello. Antes, tal vez alguién desde algún despacho, es posible que se atreva a ordenar abrir fuego frente a los manifestantes, visto el estado de fascismo que nos gobierna.

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